
Una ampliación del préstamo hipotecario suele ser muy beneficioso pues permite conseguir un préstamo personal a largo plazo, los intereses son claramente más bajos.
Cuando las familias que poseen un préstamo hipotecario pasan por una situación económica de apremio, o simplemente necesitan más dinero para comprar un coche, o empezar un negocio, una de las mejores opciones es recurrir a una ampliación del préstamo hipotecario, las ventajas son numerosas.
El término técnico de esta operación es Novación, aunque es más comúnmente conocido como ampliación de hipoteca. La novación es un documento que modifica algunas de las condiciones del préstamo hipotecario acordado con anterioridad.
El procedimiento usualmente es bastante sencillo, depende en mucho de las facilidades y flexibilidad del banco con el que se tiene contratada la hipoteca. Consiste en volver a negociar nuevamente las condiciones de la nueva hipoteca y ampliarla. En importante mencionar que también son negociables el tipo de interés aplicado, el plazo de amortización, etc.
La novación es una alternativa interesante porque permite conseguir préstamos personales a largos plazos, esto significa que el interés baja considerablemente, comparado con uno a corto plazo.
Uno de los aspectos que hay considerar y cuidar es cuando los bancos requieren como una nueva condición, el suscribir una escritura pública, esto con el único fin de garantizar la mayor seguridad jurídica, sin embargo incrementa el costo y los gastos implícitos por las modificaciones. Así también, cuando se quiere ampliar el monto del préstamo casi siempre conlleva gastos de notaría, gestoría, impuestos de Actos Jurídicos Documentados y registro. Sin embargo cuando únicamente se quieren modificar las condiciones, sin aumentar el préstamo, se cobra alrededor de 300 euros.
Cuando los gastos por gestionar una ampliación son muy elevados vale la pena considerar la subrogación de la hipoteca, o bien los créditos personales.
La hipoteca de mi casa; qué cruz; qué ganas tengo de terminar de pagarla... ¡¡¡Qué error!!!
Tradicionalmente hemos pensado así, la hipoteca, cuanto antes terminemos de pagarla, mejor. Si Vd. es un afortunado que no necesita dinero, entonces efectivamente cuanto antes la termine de pagar mejor.
Pero si necesita dinero para un coche nuevo, hacer obras en su casa, pagar los estudios de sus hijos, o cualquier otro imprevisto, ¿Se imagina cuál es la diferencia de cuotas entre pedir un préstamo personal frente a ampliar su actual hipoteca?
Baste ver las diferencias de tipos de interés. Los de un préstamo personal oscilan entre el 8% y el 12% y el plazo de amortización no suele ser superior a los 4 años.
Por otra parte, los de un préstamo hipotecario oscilan entre 3.5% y 4.5% en función del plazo de amortización y destino de los fondos. Además el plazo de amortización puede llegar a 40 años.
Pagando la misma cuota mensual, puede obtener un préstamo más elevado y así el coche que compre podrá ser mejor y tendrá dinero de sobra para estrenarlo en un viaje maravilloso con su pareja. Si lo que quiere es arreglar la casa, de paso a sus hijos les podrá comprar el ordenador que le han pedido y poner el aire acondicionado del salón.
La vivienda es una herramienta de ahorro que nos permite obtener dinero barato para financiar otras necesidades. Pagar una hipoteca no es una cruz, es la forma más inteligente de pagar lo menos posible al banco por el dinero que nos presta.
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